Pareciera que entre el amor y la fantasía sexual hay un mundo de distancia. El documental Love Me, Love My Doll, nos hace saber lo equivocada que está dicha percepción. La BBC de Londres registra la vida de varios hombres inteligentes, solitarios y bizarros. La incapacidad de socializar por miedo al rechazo los lleva a refugiarse entre unas piernas de silicona. “Love Me, Love My Doll” muestra diferentes matices de locura, ya que algunos hombres parecen estar conscientes de que la chica a la que le están agarrando el trasero es un plástico; “Creo que tener sexo con un trozo de plástico, no da la misma sensación que hacerlo con una mujer, más es mejor que nunca tener sexo.” Para otros en realidad es su compañía, su dama que los espera en casa. Mantienen una relación sentimental y hasta se preocupan por saber si su muñeca quedó embarazada.
Tener una de estas muñeconas puede costar alrededor de $6,000 dólares. Y Aunque estas chicas son inertes, gastan un montón en ropa, zapatos y accesorios. Como servicio de mantenimiento se recomienda un retoque a las partes innombrables de las muñecas, que suelen desgastarse después de "sentirse solo" repetidas veces.