John Maus apuesta a ese pasado que nunca viviste pero con filosofía, violencia cálida, histrionismo pop y algo de post-punk matemático. No es la resaca del weirdo pop que sigue arrasando con grasa por donde quiera que vas y no vas, es más bien todo eso que piensas que fue el pasado reciente: el synthpop ochentero, las intermitencias analógicas de una cinta VHS y el ruido blanco de la señal UHF de esa tele vieja que recuerdas de la infancia. Y aún así, John Maus es también un avatar del presente, subvirtiendo esas difusas estéticas, alineando las fallas del post-modernismo para crear un canon musical que revela los terrores de hoy con una vibra ansiosa que al mismo tiempo es positiva y llena de obsesión-pasión.