En el poblado de Timbiquí, incrustado en la hermosa costa del Pacífico en Colombia, los días se viven de forma muy distintos a los nuestros: las labores cotidianas, la convivencia y la creatividad continúan fuertemente entrelazadas a la tradición ancestral y el equilibrio con el entorno. Ahí, una poderosa herencia africana, mezclada con el espíritu único del Caribe, ha encontrado su propio sonido: instrumentos de madera, percusiones de cuero y una marimba con un timbre distintivo pero, principalmente la voz de las mujeres de Timbiquí. Esta mezcla da vida a una música capaz de tocar las fibras de quien la escuche; le llaman arrullos, bundes, curulaos... pero para nosotros es algo más simple y poderoso: música que forma parte de la esencia pura y cristalina que nos mueve como latinoamericanos.